3 Jul

Quién o quiénes asesinaron a John F. Kennedy

John F. KennedyJohn Fitzgerald Kennedy (Brookline, Massachusetts, 29 de mayo de 1917 – † Dallas, Texas, 22 de noviembre de 1963) fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Fue conocido como John F. Kennedy, Jack Kennedy por sus amigos y popularmente como JFK.

Elegido en 1960, Kennedy se convirtió en el segundo presidente más joven de su país, después de Theodore Roosevelt. Ejerció como Presidente desde 1961 hasta su asesinato en 1963. Durante su gobierno tuvo lugar la invasión de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial, la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, así como los primeros eventos de la Guerra de Vietnam.

El asesinato de Kennedy fue el resultado de una conspiración en la que estaban involucrado fuertes intereses económicos, especialmente los referidos al tráfico de armas.

Estos intereses iban a ser poderosamente afectados porque Kennedy iba a ponerle fin a la guerra de Vietnam. Pero esto no es ningún secreto porque ya es vox populi.

Lee Harvey OswaltDesde luego que Oswald no fue el asesino. Simplemente fue un chivo expiatorio. Los conspiradores le prometieron que no le iba a suceder nada, pero es obvio que no cumplieron. El presidente Kennedy fue víctima de un golpe de Estado. La Central Intelligence Agency fue la encargada de los preparativos del asesinato y de su camuflaje, culpándose a un joven demente, de quién se dijo que había actuado aisladamente, de aquella acción. Es evidente que la CIA había dejado desde hacía tiempo de ser solamente una simple agencia coordinadora de los servicios de seguridad y se había convertido, a la vez, en un arma clandestina de los intereses armamentísticos en el gobierno estadounidense.

Pero cuál era el objetivo político de los que conspiraron, en 1963, para asesinar al presidente John F. Kennedy de los Estados Unidos? El objetivo era el de derrocar a un hombre que estaba tratando por todos los medios de terminar con la Guerra Fría, y que habría reducido con ello el poder económico y político de la industria armamentística en Estados Unidos. La Guerra Fría había representado un negocio sin precedentes para los Estado Unidos.

El complejo militar-industrial se había convertido en la fuerza más poderosa de América. Por otra parte, a partir del desastre de la Bahía de Cochinos, en Cuba, Kennedy se mostró cada vez más desilusionado con los militares. Las diferencias crecieron aun más con motivo de la crisis de Cuba, la crisis provocada por los misiles soviéticos. Kennedy se negó a hacer caso de los jefes del Estado Mayor Conjunto ( con la notable excepción del general Shoup, del cuerpo de “marines”) que le aconsejaban bombardear Cuba inmediatamente.

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“En el verano de 1963, el presidente Kennedy se había distanciado tanto de los militares que, al mirar ahora hacía atrás, nos damos cuanta de que o uno u otros tenían que ser necesariamente eliminados. El 1 de septiembre de 1963, haciendo caso omiso del consejo de la mayoría de los jefes del Estado Mayor Conjunto, hizo que se firmara, en Moscú, el Tratado de Proliferación Nuclear. Entonces entablo unas conversaciones de paz con Cuba. Y como remate, y esto es lo que pero sentó a los partidarios de mantener la paz mediante la violencia, el presidente inició la retirada de tropas del Vietnam. Entre el 1 de agosto de 1963 y el 1 de octubre del mismo año, redujo el contingente de consejeros militares americanos de quince mil a catorce mil. Entonces ordenó al Secretario de Defensa, Mac Namara, que dispusiese la retirada de los últimos hombres destacados en el Vietnam para 1965. Con esta medida, los Estados Unidos se quedarían sin posiciones en Asia y consecuentemente, sin uno de los mejores mercados de la industria armamentística norteamericana, así como una de las mayores razones del poder de la monstruosa combinación Pentágono-CIA en Washington.

En realidad, John Kennedy estaba invirtiendo el desarrollo de la política exterior americana de los años precedentes, que había tenido como resultado el establecimiento de una Paz Americana en las vastas regiones del globo. Kennedy había iniciado un programa de reducción del poder militar norteamericano, inconcebible e inaceptable para los que se habían convertido en centro de gravedad del poder en Estados Unidos. Sus proyectos, que hubiesen ayudado extraordinariamente a terminar con la Guerra Fría, estaban en oposición directa a los intereses de la fuerza más poderosa que actualmente en América – los intereses de la industria de armamentos, que incita al gobierno a dedicar un presupuesto cada vez mayor a la defensa de la “seguridad nacional”- Fue por esto por lo que le eliminaron en una emboscada en la Dealy Plaza, de Dallas. La CIA convirtió a Lee Harvey Oswald en chivo expiatorio, animándole a que participara en diversas manifestaciones en Nueva Orleáns.

Autopsia de John F. KennedyEl asesinato fue la cosa más sencilla del mundo y la posterior investigación federal, totalmente fraudulenta, fue seguida de una investigación, no menos falsa, a cargo de unos cuantos dignatarios progubernamentales. El objetivo real de la investigación del FBI y de la encuesta de la Comisión Warren era ocultar la participación de los agentes de la “inteligencia ” americana en el asesinato de John Kennedy, aunque, en honor a la justicia, hay que decir que es muy posible que ninguno de los miembros de la Comisión Warren fuese consciente de tal objetivo.

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En términos de probabilidad, todos están relacionados entre si y todos han sido consentidos por la misma fuerza: la coalición militares-industria que domina Estados Unidos. Todas y cada una de esas misiones particulares fueron llevadas a cabo, o por lo menos instigadas, por la Agencia Central de Inteligencia – el oculto alter ego de nuestra democracia nominal, que, en virtud de su carácter clandestino, su filosofía totalitaria y su secreto contubernio con el alto mando militar- es libre de hacer muchas cosas que nuestras tradiciones jamás tolerarían. Cada una de las victimas fue un enemigo altamente eficaz de la guerra del Vietnam y, consecuentemente, contaba con muchos seguidores dentro de los Estado Unidos. La industria armamentística ha llevado a cabo la sistemática eliminación de los enemigos de la guerra del Vietnam, ya que consideraba a éstos como mucho más peligrosos que la conspiración comunista mundial gracias a la cual justifica su costosa existencia. La mayor parte de los americanos no han comprendido todo esto porque los medios de comunicación de masas se han negado a dar publicidad a declaraciones en tal sentido. El asesinato del senador Kennedy fue cuidadosamente calculado: Robert Kennedy tenía que ser eliminado porque era seguro que se convertiría en un nuevo John Kennedy, es decir, porque compartía el punto de vista del presidente Kennedy, según el cuál el Pentágono no debía decidir la política exterior de los Estados Unidos.

Minutos después de ganar las primarias de California fue muerto por un “asesinato solitario”: así se eliminaba de la carrera hacia la presidencia a uno de los más destacados enemigos de la guerra del Vietnam. Aunque es el asesinato de Robert Kennedy se utilizó una técnica diferente de la empleada en el asesinato de John Kenndy, lo cierto es que el instigador y principal responsable fue el mismo. También en el asesinato de Robert Kennedy encontramos un factor internacional que no concuerda demasiado con el resto de la historia. Otra vez tenemos a un hombre que – por desgraciada que haya sido su adolescencia – ha viajado por diversos piases, algo que solo pueden permitirse algunos americanos. Del mismo modo que Lee Oswald había estado en Rusia y Méjico, James Earl Ray en Canadá, PortugAsesinato de John F. Kennedyal e Inglaterra, Shiran Shiran había viajado desde las orillas del Mediterráneo hasta Los Angeles. En el caso de Martin Luther King, la técnica empleada ofrece muchas similitudes con la utilizada en el asesinato de John Kennedy. Las semejanzas entre los asesinatos de Kenndy y King – la puntería de los tiradores, las rápidas declaraciones del gobierno, anteriores a toda investigación, en el sentido de que no se trataba de ninguna conspiración; el transparente empleo de cabezas de turco y la inmediata divulgación de datos falsos – resultan demasiado familiares. Para mí no cabe duda de que el asesinato de Martin Luther King, como el de John Kennedy, fueron obra de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos. También creo muy probable que el senador Robert Kennedy y fuese eliminado por la misma organización, aunque con una técnica ligeramente diferente. Actualmente, la Guerra Fría, incluido el conflicto del Vietnam, es un negocio de unos ochenta billones de dólares anuales para los Estados Unidos.

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Los hombres que se benefician de este negocio y lo que han obtenido un poder increíble como resultado de las constantes tensiones bélicas, no toleran a aquellos individuos que representan, a sus ojos, una amenaza para la continuación de los beneficios que les aporta la Guerra Fría. Como quiere que esta fuerza, aunque poderosa, no está equipada para presentarse a una tribuna pública, tiene que eliminar físicamente a todos lo que la estorben para sobrevivir. Además. Esta fuerza que actualmente controla a los Estados Unidos, cree en la violencia como solución de cualquier problema. De ahí el peligro que representa no solo para América, sino para el mundo entero.

Por qué han tolerado algunos funcionarios del gobierno la ocultación de la verdad en el asesinato de Kennedy?

Históricamente, cuando un golpe de estado se ve coronado por el éxito, la fuerza responsable del derrocamiento del dirigente en cuestión se convierte en gobierno. El que uno de los Departamentos del gobierno que aún queda esté titulado Justicia no significa, en absoluto, que de la noche a la mañana vaya a convertirse en un batallón suicida. Como es el caso de las otras Agencias del gobierno, sus directivos no responden a un difunto metido en un ataúd, sino a las nuevas fuerzas de poder dentro del país. Consecuentemente, se produce el fenómeno de que el Departamento de Justicia, al igual que otras Agencias legislativas del gobierno, dedican sus esfuerzos no sacar a la luz la verdad sobre el asesinato, sino a ocultarla en lo posible y oponerse a los esfuerzos de los que tratan de averiguarla.

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