2 Oct

Donde murió Hitler?

Adolf HitlerUno de los misterios históricos de la Segunda Guerra Mundial es la que se refiere a la muerte de Adolf Hitler. A finales de marzo de 1945, el ejército rojo avanzaba sobre la capital alemana; las últimas defensas del Reich confiadas a adolescentes y ancianos trataban inútilmente de resistir el avance. La batalla de Berlín se desarrollaba en toda su dureza, casa por casa, calle por calle, mientras las baterías soviéticas destruían lo poco que había quedado en pie después del bombardeo precedente.

Hitler y los miembros de su estado mayor se habían retirado al búnker donde, según los supervivientes, reinaba una atmósfera sombría, casi surrealista: se bailaba al son de un fonógrafo mientras los cohetes katiuska y los morteros soviéticos sonaban a poca distancia. El Führer había envejecido unos veinte años en pocos meses, se cansaba al andar y no lograba controlar un temblor continuo de la mano izquierda. Seguía convencido de la victoria, cambiaba de un sitio a otro a unos ejércitos inexistentes, daba órdenes a generales ya muertos…, había perdido el sentido de la realidad. El 28 de abril Hitler se casó oficialmente con Eva Braun; un matrimonio que terminó dos días después: el III Reich había llegado a su fin y fiel a su doctrina personal, el 30 de abril dio sus últimas instrucciones relativas a la incineración de su cadáver y el de Eva Braun y, hacia las tres y media de la tarde, se disparó un tiro en la boca, mientras su esposa aplastaba con los dientes una cápsula de cianuro.

La resolución del acta de defunción de Hitler (resolución 2/48/52 del 25 de Octubre de 1956, dictada en Berchtesgaden) confirmó oficialmente la muerte de Adolf Hitler el día 30 de Abril de 1945 a las 15.30 horas, mientras que a Eva Braun la declararon muerta el mismo 30 de Abril de 1945, 2 minutos antes de su marido (a las 15.28 horas).

El gobierno alemán, en particular las autoridades de Berchtesgaden, extendió los actas de defunción del dictador de Alemania y de su esposa hasta el año 1956, debido a que nunca se habían encontrado los cadáveres. Conforme al procedimiento que establece el derecho alemán, como el de muchos países del mundo, primeramente se dicta la declaración de ausencia, cuando no se encuentra el cadáver de una persona a la cual se le da por desaparecida.

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Diez años después, cuando no exista ninguna prueba física del desaparecido y no se le haya encontrado, se dicta la declaración de muerte para los efectos legales pertinentes, principalmente los testamentarios. Según lo que dijeron algunos testigos, Adolf Hitler mató a tiros a Eva Braun antes de matarse él mismo de un tiero. Más tarde, seguidores del dictador derramaron gasolina a los cadáveres y los quemaron para evitar su profanación.

Cuerpo muerto de HitlerA finales del siglo veinte, las autoridades soviéticas abrieron los archivos históricos al público. En uno de los documentos aparece una fotografía de los “posibles restos de Adolf Hitler”. Entre 1999 y el 2000 se filtró una noticia extraña: un área del famoso bunker de Berlín en donde Hitler se habría quitado la vida, y que fuera descubierta desde hacía décadas, había sido mantenida en secreto por las autoridades aliadas durante todos estos años. Alegaron un temor de que el lugar se convirtiera en sitio de peregrinaje para neonazis. Sin embargo, la sensación que queda claramente es que, a 55 años de la supuesta muerte del Führer en Berlín, aún quedan cosas desconocidas a los ojos de las muchedumbres.

Los rusos alegaron haber descubierto, en su momento, varios cuerpos medio enterrados con las características de Hitler, los llamados “doppelganger” del Führer. Algunos creen que tenía varios de estos “dobles” y que uno de ellos fue el que murió en el famoso atentado explosivo en su contra en 1944, del que “sobrevivió milagrosamente” según se dijo.

El oficial soviético Anatoli Klimenko, por ejemplo, uno de los principales encargados de la toma del Reichstag el 9 de Mayo de 1945, declaró que el cadáver supuestamente perteneciente a Hitler calzaba medias tejidas de lana que el Führer siempre se negó a utilizar en vida, pues las detestaba.

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Entre agosto y septiembre de 1945, los periódicos de todo el mundo publicaron noticias alarmantes sobre unos submarinos llegados a costas argentinas, remitidos a la marina de Perón. Según Stalin, Hitler habría llegado a Noruega y de allí se habría embarcado en uno de estos submarinos rumbo a Argentina. El FBI se dispuso de inmediato a confirmar los rumores y envió a un discreto número de agentes a Buenos Aires con el objetivo de crear una red local e informar de cualquier dato de interés a Washington.

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Uno de los documentos más convincentes que llegó a sus manos estaba relacionado con el submarino 977 que, según el testimonio de Helmut Maros, el operador de radio, había zarpado entre el 6 y el 7 de mayo para un viaje muy largo, haciendo un rodeo por Escocia e Irlanda, hacia América del Sur, a donde llegó el 17 de agosto de 1945 con una tripulación en condiciones miserables. Todos fueron detenidos, bajo la acusación de ocultar a Hitler.
Sin embargo, de los submarinos que llegaron a Argentina, a algunos se les perdió el rastro. Sin duda varios alcanzaron el extremo más meridional del territorio argentino, donde vivía desde hacía tiempo una floreciente comunidad de alemanes y organizaciones como Odessa y Die Spinne, cuyos miembros estaban muy introducidos en la comunidad política y aristocrática argentina y ayudaban a los criminales de guerra a iniciar una nueva vida. En la Patagonia había varias factorías, perdidas en el inmenso territorio, algunas de las cuales a orillas del mar. Un documento del FBI menciona, a propósito de una de ellas, las huellas de ruedas de un coche que llegaban hasta la playa, rastros de personas llegadas del mar y subidas en el coche que había llevado a los misteriosos personajes a una nueva vida.
La interpretación del FBI era clara: criminales nazis –y probablemente Hitler entre ellos– habían alcanzado las costas argentinas. En los años cincuenta y sesenta las sucesivas operaciones del Mossad –la inteligencia israelí–, que logró capturar a numerosos criminales nazis en América del Sur, con misiones encubiertas como el famoso rapto de Eichmann, convencieron a la opinión pública de que Hitler podría haber huido a Argentina. ¿Fue realmente así? Es cierto que muchos criminales nazis consiguieron la libertad en Sudamérica, pero si Hitler fue uno de ellos es algo que por el momento no se puede afirmar.
Lo que es cierto, no obstante, es la posibilidad real de una vía de escape, que para muchos nazis pasó por Noruega, para otros desde Brenner a Génova, donde embarcaban rumbo a Argentina. Además, en la Patagonia es perfectamente visible hoy en día la comunidad alemana, donde hijos y nietos de criminales nazis viven tranquilamente en un maravilloso escenario. Se trata de un universo separado física y culturalmente de la nación argentina, donde se habla alemán y las mansiones tienen el inconfundible aspecto de las casas tirolesas. Las señales y los carteles públicos son góticos y nadie distinguiría esta zona de un pueblo cualquiera de Baviera o de Austria. Un lugar apartado y especialmente idóneo para que el jefe del partido nazi viviera con tranquilidad sus últimos días.
Hitler con extraterrestres
Otras teorias ya mas ligadas al fenomeno ovni afirman de que Hitler fue abducido por alienigenas que provenían de Romulus 4, lo abdujeron y lo utilizaron como estratega aprovechando sus conocimientos. Sí, lo nombraron algo así como ministro de guerra. Pero aproximadamente a los dos años murió por un problema virósico del planeta al que lo llevaron y que no pudieron combatir a pesar de su técnica avanzada en razón de que el ADN de Hitler era distinto al de ellos.
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