25 Sep

El Demiurgo la contraparte de Dios

El DemiurgoEl Demiurgo palabra griega que bajo el concepto gnóstico y para lo que en el platonismo era imperfección, en el gnosticismo se transforma en maldad. El Universo era para los gnósticos una gradación, desde lo más sutil (Dios) hasta lo más bajo (la materia). Así el demiurgo como creador y ordenador del mundo material, se convierte en encarnación del mal, aprisionando a los hombres y encadenándolos a las pasiones materiales.

En un articulo anterior escribí sobre que o quien es Dios y es de or
den que ahora habla del Demiurgo que seria algo como lo contrario a Dios. Sabemos que Dios es la entidad máxima que nosotros conocemos en este presente y desde que fuimos creados. Por lo menos todos aquellos que formamos parte de esta Creación desconocemos qué hay más allá de nuestro Padre.

Más allá de este Todo existe un vacío real llamado el Caos que está habitado por unos seres denominados primordiales que fueron modelados por quién sería la contraparte de Dios, llamado el Demiurgo.

Muchos filósofos de la antigüedad, muchos escritores de la antigüedad han nombrado tanto al Demiurgo como a los primordiales. La gran mayoría con conceptos absolutamente equivocados. Algunos comparándolo con Dios, otros con una entidad menor similar a los Elohim, en otros casos comparándolo con Luzbel. Lo mismo sucede con los primordiales a los que muchos escritores, en forma fantasiosa, les han dado forma física, terrorífica a nuestra vista. Pero percibo en todos ellos, desde la gran antigüedad, una gran mediumnidad en sus roles.
Dios y el DemiurgoSi bien se ha llegado a la conclusión de que el Demiurgo y Dios son una contraparte, como vuestro yin y yang, mientras Dios es el eterno amor, el Demiurgo es el eterno odio. Y muchas veces me he preguntado a qué se debe el odio del Demiurgo, y me he respondido a mí mismo como si yo fuera un primordial, ignorante quizás de la Creación, ¿a qué se debe el amor de Dios?
Es como si tu fueras una persona delgada y te cruzas en un elevador con una persona muy, muy obesa y en ese momento está comiendo un sándwich y le preguntas en confianza, con respeto ¿Cómo puedes comer tanto? Quizá él no te diga como. Quizá te pregunte ¿Cómo puedes abstenerte de comer tanto? Mi respuesta sería -Porque mi apetito no es vasto, es limitado, me harto enseguida. Su hipotética respuesta sería -Mi apetito es voraz, inmenso; no quedo ahíto. Y ambos tendrían razón.

La vibración de Dios hace que emita amor como una estrella emite calor y luz. Entiendo que la vibración del Demiurgo se compone de odio. Sucede que el ser encarnado en la Tierra tiene un concepto finito de los sentimientos porque su problema es él. Esto ya lo dijo estando encarnado el hermano Krishnamurti. No hay un problema en el ser. El ser es el problema. El ser es el conflicto.

Entonces el ser encarnado evalúa el odio desde una base, desde una postura. Odio porque me han hecho tal cosa. Odio porque me han abandonado. Odio porque me han traicionado. Odio porque me han mentido, porque me han dañado, porque me han perseguido. Odio porque envidio. Odio porque quisiera estar en la posición de esa otra persona en la que deposito mi odio.

Dejemos de lado si la razón no es válida porque sabemos que el odio no lleva a ningún lado positivo. Hay una razón. En el caso del Demiurgo no hay una razón. Su vibración es odio. Su naturaleza es odio. La naturaleza del Padre es amor. No cabría otro sentimiento en su vibración.

Todo es Vibracion

Entonces se trata de vibraciones. Esto se puede prestar a confusión porque muchos preguntarán posteriormente ¿El amor no es un sentimiento y el odio su contraparte? o ¿tal vez el odio sea un sentimiento que abreva de la emoción? una emoción densa, negativa… No se descarta nada de ello pero humildemente pienso, evalúo, que tanto nuestro Padre Dios como el Demiurgo no tienen razones Uno para amar, Otro para odiar. Su misma vibración les hace, entre comillas, ejercer esa virtud o ese defecto. Y de esa manera logran un equilibrio.

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Pero hay una diferencia entre ambos. El amor evoluciona. El amor busca evolucionar. Por eso la Creación a la que llamamos el Todo explota e implota, explota e implota. Big Bang, Big Crunch. Y a cada nuevo Big Bang una octava más de vibración es la manifestación de Dios, con todo lo que implica, con todas sus Creaciones.

Si nosotros como espíritus somos creados nuevamente vamos a estar una octava más alta vibracionalmente que en esta Creación. Entonces Dios y sus Creados evolucionamos.
El Demiurgo, como su vibración es el odio, no evoluciona. Sus criaturas, sus modelados, no evolucionan. No cumplen la función que se cumple en las criaturas de Dios, los demonios, y buscar tentarnos para, a través de decir ‘No’ a esas tentaciones, aprendemos y evolucionamos. Porque ellos están fuera de ese, entre comillas, Plan Divino.

Pero como el Padre, en una de sus virtudes, está implícito también el libre albedrío, no impide que esas criaturas llamadas primordiales entren a nuestra Creación y se puedan alimentar de nuestro ego, de nuestros miedos, de nuestras inseguridades y no importa en el plano que estemos. Todos podemos caer de una o de otra manera en alguna inseguridad.

El Demiurgo es Odio

Como contraparte el Demiurgo es una vibración de odio, y ya expliqué que es un odio vibracional, no por una causa determinada como los seres del plano físico que los impulsa a sentir ese odio. Entonces ese ser no evoluciona. Quizá, tal vez hay que profundizar el tema e investigarlo más, sea necesario para equilibrar el universo para contrarrestar esa Creación. Como los Aes en la Creación son entidades altísimas que vibran el plano diez para formar una cadena de equilibrio y evitar que este universo colapse antes del tiempo que tiene que colapsar.

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¿Por qué Dios es amor? ¿Por qué el Demiurgo es odio? Por sus composiciones vibracionales. Es absolutamente simple. Todo es absolutamente simple. ¿Saben donde está la diferencia? En aprender a percibirlo.
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