25 Jun

Las voces del infierno

Un pozo excavado en Rusia que supuestamente alcanza tal profundidad que ha llegado hasta el infierno. La leyenda afirma que algunos científicos de Siberia (Rusia), dirigidos por el Dr. Azzacov, habían excavado un agujero de unos 14.5 km antes de encontrar una cavidad subterránea. Intrigados por este inesperado descubrimiento los científicos hicieron descender un micrófono extremadamente resistente al calor junto con otros dispositivos sensoriales dentro del pozo. La temperatura registrada era de unos 1.100 º C -el calor de un horno- y podían oírse gritos de personas sufriendo a través del micrófono.

Durante la época de la Unión Soviética de hecho se había excavado un agujero de más de 12 km de profundidad en Kola, y se encontraron algunas anomalías geológicas interesantes, pero ningún encuentro sobrenatural.1 Las temperaturas en la excavación se hicieron tan elevadas que los costes de la excavación se hicieron prohibitivos.

La noticia del “Pozo del infierno” pronto se extendió a los periódicos de los Estados Unidos y pronto comenzaron a aparecer grabaciones de los supuestos “gritos de los condenados” en varios lugares de internet. La historia llegó hasta el canal religioso de radio TBN, que afirmaba que era una “prueba” de la existencia literal del infierno como enseña la Biblia.

Åge Rendalen, un profesor de Noruega, disgustado con lo que consideraba la credulidad de las masas, decidió exagerar la historia para ridiculizar a TBN.2 Tras haber escuchado la historia de TBN durante una visita a los Estados Unidos, escribió una carta al canal de radio, afirmando que al principio no había creído la historia, pero al volver a Noruega supuestamente leyó un “informe verídico” de la misma.1 Según Rendalen, el “informe” no sólo afirmaba que el pozo de los condenados era real, sino que un ser con alas de murciélago había surgido de su interior y gritado en ruso: “¡Yo he vencido!” antes de dejar un rastro de humo por el cielo de Rusia.2

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Rendalen tradujo con falsedad deliberada un artículo noruego -una noticia irrelevante sobre un inspector de construcciones local- y envió la historia original y la “traducción” a TBN; junto con una carta en la que incluía su nombre, número de teléfono y dirección, así como los de un pastor luterano amigo suyo que conocía el fraude y aceptó colaborar con Rendalen para apoyarle si alguien buscaba verificar la noticia.2

Sin embargo, el canal TBN no se molestó en verificar los documentos de Rendalen y emitió la historia del ser con alas de murciélago como otra “prueba” de la validez de la historia original.1

Posteriormente Rendalen publicó una declaración oficial sobre la creación del fraude en la que afirmaba que: La historia no es nada más que una “leyenda urbana” cristiana.

Posteriormente han surgido otras leyendas urbanas sobre pretendidos “pozos al infierno”, en los que se escuchan gritos o que incluso tienen capacidades paranormales como devolver animales muertos a la vida. Entre algunos de estos rumores, también se cuentan historias de que algunos buceadores (algunos tan conocidos como Jacques Cousteau) han escuchado gritos procedentes de las profundidades marinas en algunos puntos apartados.

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