; ESPACIOS OCULTOS: 12/01/09

ESPACIOS OCULTOS

Donde la ciencia y lo paranormal se unen para abrir tu mente de una manera clara y precisa, tratando el tema ovni de una forma seria.

Por lo general, se cree que, cuando las personas pierden la capacidad de ver u oír, los demás sentidos de alguna forma compensan la deficiencia y se vuelven de modo perceptibles más agudos. Pero en varios casos documentados, el sentido perdido se ha demostrado que tiende a reubicarse.

El caso más celebrado de sentidos transpuestos fue informado por el doctor C. Lombroso, un neurólogo y psiquiatra altamente considerado. tres meses después de que una chica de catorce años se pusiera de repente muy enferma, perdió por completo el sentido de la vista. sin embargo, aunque sus ojos se habían vuelto no funcionales, la chica alegaba que podía ver. Sus aturdidos padres la llevaron a consultar a Lombroso, el cual realizó una serie de pruebas para determinar si la muchacha estaba diciendo la verdad.

El neurólogo tapó los ojos de la choca y luego situó objetos delante de ella. De forma sorprendente pudo, de hecho, verlos, identificar los colores e incluso leer una carta. No obstante, una luz brillante relucía contra el lóbulo de su oreja, obligándola a hacer muecas de dolor. Y cuando el médico apretó su dedo contra la punta de la nariz de la chica, ésta exclamó enfadada:

-¿Esta intentando dejarme ciega?

Evidentemente, el sentido de la vista de la chica se había resituado en la punta de su nariz, así como en el lóbulo de la oreja.
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Transportar tropas o insumos a través del atlántico era la forma más barata que tenían los Estados Unidos de proveer a sus aliados de Europa. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de Alan Turing y sus colegas, los submarinos alemanes convertían esa empresa en una verdadera ruleta rusa. Así es como los encargados de planificar la guerra deciden crear una serie de barcos que fuesen prácticamente inmunes a los torpedos enemigos. Dichos buques deberían ser, además, baratos y rápidos de construir. En este contexto nace en Inglaterra el Proyecto Habbakuk, un portaaviones de hielo.

El padre de la idea era Geoffrey Pyke, un hombre de apariencia extravagante y desalineada pero dueño de una mente absolutamente brillante. Iba por la vida sin calcetines y con el aspecto de no haberse afeitado o bañado durante días, con el pelo revuelto y la ropa arrugada. Sin embargo, se había hecho famoso durante la Primera Guerra Mundial al protagonizar una de las fugas más célebres de la cárcel de Ruhleben. Utilizando su ingenio, calculó los momentos del día en que el sol dificultaba a los guardias la visión de cada punto del campo y urdió un plan de escape exitoso. Antes de eso, se había destacado como pedagogo, comerciante, espía e inventor.

Todos sus inventos fueron poco convencionales. Se lo considera uno de los precursores del radar, por haber desarrollado un sistema de micrófonos, transportados en globos aerostáticos, que servían para localizar por triangulación a los aviones enemigos. A pesar de que su nombre es prácticamente desconocido, Geoffrey Pyke también fue el responsable del Proyecto Plough, un pequeño transporte ideal para desplazarse por la nieve que los estadounidenses convirtieron en el famoso M29, más conocido como La comadreja. Cuando Churchill se enteró de que Pyke proponía construir un barco de hielo, a pesar de que la idea sonaba -como mínimo- extraña, creyó que quizás podría convertirse en el arma que estaban buscando para acabar con el reinado de los submarinos alemanes.

Así fue como Pyke obtuvo “carta blanca” para iniciar las investigaciones. Realizó los primeros ensayos en secreto, dentro de un depósito de carne de un mercado londinense, el Smithfield Meat Market, que poseía un enorme frigorífico en el que había suficiente espacio como para llevar a cabo sus experimentos. Además, contrato a dos reconocidos científicos para que lo ayudaran en la tarea de conseguir bloques de hielo lo más resistentes posibles. El primero de ellos era Max Ferdinand Perutz, el mismo biólogo molecular que obtuvo el Premio Nobel de Química en 1962. El otro era Herman F. Mark, quien se convertiría más tarde en el padre de los polímeros. El primer reto que tenían que enfrentar era conseguir modificar las propiedades del hielo ordinario para que se convirtiese en un material mucho más resistente y -sobre todo- que no se derritiese rápidamente. También era deseable que resultase fácil de reparar cuando fuese alcanzado por el fuego enemigo.

La solución que encontraron fue mezclar el hielo con pulpa de madera. Ambos materiales eran abundantes y baratos, y juntos tenían una dureza capaz de competir con la del hormigón. Luego de algunos ensayos, tenían en sus manos un material extremadamente sencillo y resistente, al que bautizaron “pykrete”, en referencia al apellido de Geoffrey y a “concrete”, la traducción inglesa de “hormigón”. La resistencia de este material era increíble: el punto de ruptura del hormigón es de unos 21 megapascales, mientras que el del pykrete variaba -según fuera su composición- entre 15 y 25 megapascales. El buque de hielo sería tan fuerte como si estuviese hecho de hormigón.

Faltaba solucionar el tema de la flotabilidad. A pesar de que el hielo flota en el agua, Perutz sabía que las corrientes lentas de hielo -un fenómeno conocido como “flujo plástico”- podía provocar el lento hundimiento del barco. Para evitarlo, debía mantenerse la temperatura del hielo a unos -16ºC. Era necesario aislar la superficie del barco y dotarlo de un equipo de refrigeración adecuado. Obviamente, dentro del hielo debían tender toda una red de tubos encargados de distribuir el frío por el barco. Lo que había comenzado como un proyecto muy sencillo se iba complicando poco a poco. Sin embargo, Pike continuaba siendo optimista y se mostraba convencido que estas dificultades se irían solucionado a medida que el proyecto avanzase. El pykrete fue presentado a los jefes de Estado, almirantes y primeros ministros de las fuerzas aliadas, quienes aprobaron una considerable cantidad de fondos para la construcción de un prototipo de pequeñas dimensiones.

Este prototipo se comenzó a construir en Canadá, lejos de las posibles miradas enemigas. El sitio elegido fue el lago Patricia, situado en un lugar de difícil acceso dentro del parque nacional de Japer. El barco mediría 18 metros de largo, 9 de ancho, y pesaría algo más de un millón de kilogramos. Las 1.000 toneladas de pykrete se mantendría refrigeradas mediante un equipo de frío impulsado por un pequeño motor de un caballo de fuerza. Se construyó un armazón de hierro y sobre él se comenzaron a montar los bloques de pykrete mejorado. El material había sido modificado por Perutz, quien descubrió que la composición ideal contenía un 14% de pulpa de madera y un 86% de agua. Los obreros canadienses, que no tenían demasiadas pistas sobre lo que estaban construyendo, bautizaron el proyecto como El arca de Noe.A pesar de no haber solucionado definitivamente el problema del flujo plástico, Pyke se puso eufórico al ver el prototipo acabado. Había probado la fiabilidad del proyecto, y podrían comenzar con la construcción del modelo final.

Sin embargo, la necesidad del armazón de acero y otros imprevistos hicieron que los costos se incrementasen y que el Reino Unido tuviese que solicitar fondos a Estados Unidos. Los estadounidenses pusieron una sola condición para entregar el dinero solicitado: Geoffrey Pyke debía abandonar el proyecto. Así fue como el ideólogo del Proyecto Habbakuk se vio desvinculado de él, perdió la cordura y se suicidó poco tiempo después.

La “Junta para el Desarrollo del Habbakuk” se reunió por última vez en diciembre de 1943, y llegó a la siguiente conclusión: “El gran Habbakuk II de pykrete ha resultado ser poco práctico debido a la enorme cantidad de recursos necesarios, lo que se suma además a las enormes dificultades técnicas que entraña”. El prototipo abandonado en el lago Patricia flotó, intacto, todo un año antes de derretirse. Su esqueleto permanece en el fondo del lago, donde un equipo de buceadores logró fotografiarlo hace algunos años. Esos restos y el pykrete -un material al que aún no se le ha encontrado un uso práctico-, es todo lo que quedó uno de los proyectos más extravagantes de la Segunda Guerra Mundial.
Extraído de Neoteo.com
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Científicos rusos están impresionados con el caso de una joven mujer que afirma tener el poder de ver dentro del cuerpo de las personas. Natasha Demkina, de 22 años, puede descubrir dolencias que han sido confirmadas a través de diagnósticos médicos convencionales, informó el diario británico The Sun.

Ella misma explica que "cada órgano enfermo manda ciertos impulsos, ciertas ondas biológicas que los órganos sanos no hacen". Agrega que, de ser necesario, "compruebo la condición total de los órganos internos del cuerpo; y si tengo más dudas después, entonces busco en órganos separados e incluso a nivel celular". "A veces Natasha logra identificar las enfermedades tempranamente en una célula, no puedo explicar cómo lo hace", afirma la doctora Anna Nikitina.


Los médicos rusos se rehusaron, en principio, a aceptar el fenómeno, sin embargo, después de una serie de pruebas se vieron obligados a reconocerlo. Los médicos le pusieron enfrente a un paciente que padecía varias enfermedades que Natasha logró reconocer. Después de una exploración, simplemente se confirmó su diagnóstico. Natasha dibujó el estómago de un médico y pintó una mancha oscura exactamente donde el hombre tenía una úlcera. Al ser presentada a un paciente que sufría de dolores múltiples, la niña detectó todas las causas. Natasha llegó a identificar minúsculos detalles no advertidos por el examen de ultrasonido al que había sido sometido.


Cuando apareció en la televisión británica en enero de 2004 diagnosticó correctamente las dolencias médicas de cuatro desconocidos -la carencia del riñón izquierdo, una columna vertebral dañada, pruebas de una operación en el bazo y una vieja lesión de hombro. El médico residente del programa, al principio escéptico, afirmó que estaba muy impresionado. Puede deliberadamente conmutar de visión normal a visión 'médica', aunque es incapaz de ver su propio cuerpo. Su visión de rayos X se descubrió por primera vez cuando, a los 10 años, dibujó los órganos internos de su madre. Cuando se la llevó a un psiquiatra, ella dibujó su estómago con una úlcera previamente diagnosticada. Su fama se extendió, y se formaron colas a su puerta.

"No puedo rechazarlas", afirma. "No acepto ninguna retribución monetaria. A menudo estoy exhausta al final del día". La veterana especialista del principal hospital de Saransk, Irina Kachan, ha hecho un seguimiento del progreso de Natasha y comenta: "El porcentaje de casos en los que acierta es muy elevado".
La ambición de la adolescente es estudiar medicina para poder tratar a los pacientes así como también detectar sus enfermedades.


(Fuentes: Psychic News; The Sun, Reino Unido; This Morning de ITV, Reino Unido; Azteca TV, México; RCN Television.)
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Este blog nace de la necesidad de llevar informaciones cientificas y al mismo tiempo temas paranormales que no tienen explicaciones logicas.







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