; ESPACIOS OCULTOS: 06/01/09

ESPACIOS OCULTOS

Donde la ciencia y lo paranormal se unen para abrir tu mente de una manera clara y precisa, tratando el tema ovni de una forma seria.

monolito de inga En los desiertos del estado brasileño de Paraíba se encuentra uno de los mayores enigmas arqueológico del mundo: el monolito de Ingá. Esta roca de enormes dimensiones está cubierta de inscripciones jeroglíficas que han desafiado al tiempo y al clima para conservar la memoria de algún culto esotérico ancestral.

En las cercanías de Joao Pessoa, capital de Paraíba, está situada la población de Ingá. A ocho kilómetros de allí, en medio de un paisaje árido y rocoso, a orillas de un río seco, yace sobre una amplia plataforma pétrea un monolito que contiene alrededor de 500 enigmáticas inscripciones. De forma rectangular, mide cerca de 23 metros de largo y entre 3 y 3.8 metros de ancho. Las inscripciones están sobre su cara norte y abarcan una superficie de 18 metros de longitud y 1.80 metros de altura.

Esta escritura fue labrada sobre roca granítica formando profundos y pulidos surcos de 10 centímetros de ancho. A la visa de esta característica, los expertos aseguran que fue necesario emplear herramientas de metal para horadar hasta 3 centímetros de profundidad la piedra. Sin embargo, se asegura que los antiguos habitantes de Brasil desconocían los metales.

Sea como fuere, los obreros de Inga realizaron figuras de una complejidad inusual: espirales, surcos paralelos, curvos u ondulados, además, solo podían ejercer su trabajo en épocas de sequía, pues, con la llegada de las lluvias, el monolito quedaba sumergido bajo las aguas del río.

A principios de los 70, el boletín informativo del Centro Brasileño de Arqueología de Río de Janeiro publico un articulo del Ing. José Benicio de Medeiros en el que este explicaba como en 1962 había descubierto que las catorce inscripciones grabadas en la piedra de Inga se correspondían con las estrellas de la constelación de Orión y los planetas Marte, Júpiter y Saturno.

Medeiros llego a la conclusión de que el monolito podía tener unos 6000 años de antigüedad. Ello significaría que las inscripciones de Paraiba serian 1000 años anteriores al complejo megalítico de Stonehenge.

El investigador Hans Kesselring escribió de los estados de trance que experimentan algunas personas cuando están frente al monolito. Esta situación les provoca visiones de otros mundos, de seres de diferentes universos. Es algo semejante a lo que sucede con la estatua de El negro, presuntamente olmeca, que está en el museo de San Adres, Tuxtla, de México.
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Existe una historia sobre un emperador del Japón de siete años de edad llamado Antoku. Él era el líder nominal de un clan de samuráis llamados los Heike, que se dedicaban a una larga y cruenta guerra con otro clan de samuráis, los Genji. Cada uno competía por un ancestral trono imperial. El encuentro naval decisivo, con el emperador a bordo, se produjo en Danno-ura en el Mar Interior de Japón el 24 de abril de 1185. Los Heike eran más numerosos, y maniobraban mejor sus armas. Pero muchos fueron asesinados por mejores tácticas de los genjis. Los sobrevivientes, en masas, se arrojaron en el mar y se ahogaron. La Dama Nii, abuela del emperador, decidió que ella y Antoku no iban a ser capturados por el enemigo.

La abuela se dirigió al joven soberano, con lágrimas en sus mejillas, y acariciándolo a él, cegados de lágrimas, se despidieron y le contó que era el fin. Entonces el niño con su belleza soberana y sus pequeñas manos. Se dirigió primero hacia el Este para despedir al dios de Ise y luego al Oeste para repetir el Nembutsu [una oración al Buda Amida. La Dama Nii lo tomó en sus brazos fuertemente y con las palabras "En las profundidades del océano estará nuestra capital," se hundió con él en el pasado bajo las olas.

Toda la flota Heike fue destruida. Sólo cuarenta y tres mujeres sobrevivieron. Estas damas luego de esperar a la nueva corte imperial fueron obligadas a vender flores y a otros favores de indoles sexual. El Heike casi desapareció de la historia. Pero los ragtag, descendientes del grupo de señoras de la antigüedad que se quedaron a la espera de los heike se unieron a los pescadores y fueron sus antepasados. Se establecio un festival para conmemorar la batalla, la cual tiene lugar en el vigésimo cuarto dia de abril de cada año hasta el día de hoy. Los pescadores que son los descendientes de las Heike visten de cáñamo y negro sombreros.

Esta historia fuera común y corriente si no fuera por el hecho de que extrañamente los pescadores dicen que los samurais Heike vagan por los fondos de la Mar Interior aún pero en forma de cangrejos. Hay cangrejos que se encuentran aquí con la curiosa marca en la espalda, inquietantemente similar a la cara de un samurai. Al capturado, estos cangrejos no se comen, sino que se devuelven al mar como recuerdo y homenaje de los acontecimientos en doleful Danno-ura.

Esta leyenda plantea un hermoso problema. ¿Cómo se producen un rostro de un guerrero en el caparazón de un cangrejo? La respuesta parece ser que los seres humanos realizaron las caras. Las pautas sobre el cangrejo de concha se heredan. Pero entre los cangrejos, como entre las personas, hay muchas líneas hereditarias diferentes. Supongamos que, por casualidad, entre los antepasados lejanos de este cangrejo, surgió con un patrón que se asemejaba, aunque ligeramente, un rostro humano. Incluso antes de la batalla de Danno-ura, los pescadores se han mostrado reacios a comer este cangrejo. En el tirarlo de nuevo al mar, se puso en marcha un proceso evolutivo: Si eres un cangrejo y tu caparazón es normal, los humanos van a comerte. Su línea tendrá menos descendientes. Si tu caparazón se ve un poco como un rostro samurai, te van a devolver al mar. Y así vas a dejar más descendientes.
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Este blog nace de la necesidad de llevar informaciones cientificas y al mismo tiempo temas paranormales que no tienen explicaciones logicas.







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