9 Jun

La leyenda de los Cangrejos Samurais

Existe una historia sobre un emperador del Japón de siete años de edad llamado Antoku. Él era el líder nominal de un clan de samuráis llamados los Heike, que se dedicaban a una larga y cruenta guerra con otro clan de samuráis, los Genji. Cada uno competía por un ancestral trono imperial. El encuentro naval decisivo, con el emperador a bordo, se produjo en Danno-ura en el Mar Interior de Japón el 24 de abril de 1185. Los Heike eran más numerosos, y maniobraban mejor sus armas. Pero muchos fueron asesinados por mejores tácticas de los genjis. Los sobrevivientes, en masas, se arrojaron en el mar y se ahogaron. La Dama Nii, abuela del emperador, decidió que ella y Antoku no iban a ser capturados por el enemigo.

La abuela se dirigió al joven soberano, con lágrimas en sus mejillas, y acariciándolo a él, cegados de lágrimas, se despidieron y le contó que era el fin. Entonces el niño con su belleza soberana y sus pequeñas manos. Se dirigió primero hacia el Este para despedir al dios de Ise y luego al Oeste para repetir el Nembutsu [una oración al Buda Amida. La Dama Nii lo tomó en sus brazos fuertemente y con las palabras “En las profundidades del océano estará nuestra capital,” se hundió con él en el pasado bajo las olas.

Toda la flota Heike fue destruida. Sólo cuarenta y tres mujeres sobrevivieron. Estas damas luego de esperar a la nueva corte imperial fueron obligadas a vender flores y a otros favores de indoles sexual. El Heike casi desapareció de la historia. Pero los ragtag, descendientes del grupo de señoras de la antigüedad que se quedaron a la espera de los heike se unieron a los pescadores y fueron sus antepasados. Se establecio un festival para conmemorar la batalla, la cual tiene lugar en el vigésimo cuarto dia de abril de cada año hasta el día de hoy. Los pescadores que son los descendientes de las Heike visten de cáñamo y negro sombreros.

Lee esto también  Qué leyendas existen en México

Esta historia fuera común y corriente si no fuera por el hecho de que extrañamente los pescadores dicen que los samurais Heike vagan por los fondos de la Mar Interior aún pero en forma de cangrejos. Hay cangrejos que se encuentran aquí con la curiosa marca en la espalda, inquietantemente similar a la cara de un samurai. Al capturado, estos cangrejos no se comen, sino que se devuelven al mar como recuerdo y homenaje de los acontecimientos en doleful Danno-ura.

Esta leyenda plantea un hermoso problema. ¿Cómo se producen un rostro de un guerrero en el caparazón de un cangrejo? La respuesta parece ser que los seres humanos realizaron las caras. Las pautas sobre el cangrejo de concha se heredan. Pero entre los cangrejos, como entre las personas, hay muchas líneas hereditarias diferentes. Supongamos que, por casualidad, entre los antepasados lejanos de este cangrejo, surgió con un patrón que se asemejaba, aunque ligeramente, un rostro humano. Incluso antes de la batalla de Danno-ura, los pescadores se han mostrado reacios a comer este cangrejo. En el tirarlo de nuevo al mar, se puso en marcha un proceso evolutivo: Si eres un cangrejo y tu caparazón es normal, los humanos van a comerte. Su línea tendrá menos descendientes. Si tu caparazón se ve un poco como un rostro samurai, te van a devolver al mar. Y así vas a dejar más descendientes.

Loading...
Comparte esto:
Share

Comentários no Facebook