6 ene

El Cuerpo Incorrupto de Bernadette Soubirous

Una de las cosas a la cual el ser humano le teme lo es sin dudas la muerte. Y en gran parte lo es porque primeramente ya no se tendra mas a ese ser querido que parte hacia otra dimension. Tambien se le teme a la muerte porque el cuerpo de ese ser amado lamentablemente se destruira y solo de el quedaran los huesos.

Pues en el caso de Bernadette Soubirous no sucedio asi, su cuerpo esta intacto, es decir, esta incorrupto. Bernadette fue una pastora francesa quien naciera 7 de enero de 1844 y murio el 16 de abril de 1879. La Iglesia Católica la canonizó el 8 de diciembre de 1933, tras dar su confirmación a una serie de apariciones marianas que Soubirous afirmó haber tenido en 1858.
Poco tiempo antes de morir, llegó un obispo que iba camino de Roma. Bernadette escribió una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición. El Obispo llevó la carta a Roma y, al regresar de la Santa Sede, le trajo a Bernadette una especial bendición del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo; era el 15 de abril de 1879. Al día siguiente, el 16 de abril de 1879, con apenas 35 años, murió. A su funeral asistió una inmensa muchedumbre llegada de toda Francia. El 2 de septiembre de 1909, su cadáver fue desenterrado y hallado en perfecto estado de conservación; no obstante, el crucifijo y rosario que llevaba en las manos se encontraron cubiertos de óxido.
En el año de su beatificación, efectuada el 12 de junio de 1925, se realizó una segunda exhumación del cuerpo, el cual seguía sin descomponerse (incorrupto). No obstante, con un molde del rostro y fotos de la religiosa, se hizo y se le aplicó una máscara de cera en el rostro para eliminar un tinte negruzco que éste había adquirido, para así evitar que las cavidades de los ojos se vieran hundidas. Luego el cuerpo fue trasladado a la capilla de Saint Bernadette en el convento de Nevers y depositado en un ataúd de cristal, donde es objeto de visitas y peregrinaciones.
El aspecto actual del rostro del cadáver –lozano y juvenil– es atribuido a la máscara mortuoria en cera, realizada –según consta en registros eclesiásticos– en su tercera exhumación. Si bien esto no entra en conflicto con la relativa buena conservación del cadáver, sí en cambio ofrece un modelo idealizado que no se condice con su aspecto real. El cuerpo se encuentra tras un relicario de cristal y oro en la capilla de Saint Bernadette, en Francia.
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